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- 1 ¿Reformar una casa antigua o comprar una nueva?
Si estás planteándote comprar vivienda, quizás te preguntes si es mejor adquirir una casa nueva o reformar una casa antigua para adaptarla a tu gusto. A lo largo de este artículo analizamos las ventajas y desventajas de cada opción, para ayudarte a tomar la mejor decisión posible.
Ventajas y desventajas de comprar una vivienda nueva
Al momento de buscar una nueva propiedad, es habitual plantearse la idea de adquirir una casa completamente nueva. En ocasiones, el atractivo de estrenar un espacio moderno y bien equipado resulta muy seductor; no obstante, esta decisión conlleva ventajas y también algunos inconvenientes que conviene tener en cuenta. A continuación, analizamos los puntos más relevantes para ayudarte a sopesar ambas caras de la moneda.
Ventajas de comprar una casa nueva
- Estado impecable y garantía de construcción: Al optar por una vivienda recién edificada, todo se encuentra en perfecto estado: desde las instalaciones eléctricas y de fontanería hasta los acabados y revestimientos. Además, en muchos países la ley obliga a las promotoras a ofrecer garantías de varios años sobre la estructura y otros componentes esenciales, lo que brinda tranquilidad ante posibles desperfectos o fallos constructivos.
- Diseños modernos y eficientes: Las viviendas de nueva construcción suelen incorporar soluciones arquitectónicas contemporáneas, como espacios abiertos, grandes ventanales o cocinas integradas. También es común que se integre tecnología para la eficiencia energética, con sistemas de aislamiento térmico y acústico más avanzados, lo que a largo plazo implica un importante ahorro en calefacción y refrigeración.
- Ausencia de reformas inmediatas: Dado que los materiales y acabados son completamente nuevos, no es necesario realizar modificaciones importantes en el corto plazo. Esto se traduce en una mudanza más rápida y en la comodidad de vivir en un entorno en condiciones óptimas desde el primer día.
- Mayor facilidad para conseguir financiación: En ocasiones, las entidades bancarias ofrecen condiciones de hipoteca algo más favorables para viviendas de nueva construcción, sobre todo si tienen convenios con la promotora o constructora encargada del proyecto. Esto puede resultar en un interés más competitivo o plazos de amortización más flexibles.
- Zonas comunes y servicios adicionales: Muchas promociones de obra nueva incorporan zonas comunes como piscinas, jardines, gimnasios o parques infantiles. Este factor suma valor de forma notable para las familias y personas que desean un mayor confort, seguridad y calidad de vida sin salir de la comunidad.
Inconvenientes de comprar una casa nueva
- Precio generalmente más elevado: Una de las principales desventajas de comprar una vivienda nueva es el coste inicial. Al estar recién construida, las promotoras fijan precios que suelen ser bastante altos en comparación con propiedades más antiguas o de segunda mano. Este factor puede poner una vivienda de nueva construcción fuera del presupuesto de muchos compradores.
- Ubicación a menudo en zonas periféricas: Debido a la escasez de terrenos en el centro de las ciudades, las promociones de obra nueva suelen localizarse en áreas más alejadas, con una infraestructura en desarrollo o comunicaciones menos consolidadas. Esto puede implicar mayor tiempo de desplazamiento al trabajo, al colegio u otros servicios, algo que tal vez no resulte tan conveniente para quien busca una ubicación céntrica.
- Escasa posibilidad de personalización: Aunque algunas promotoras ofrecen la opción de modificar ciertos acabados o distribución interna, lo habitual es que la casa nueva venga con un diseño estándar. Si deseas un estilo muy concreto o una distribución personalizada, quizá te encuentres con limitaciones o tengas que asumir sobrecostes considerables para adaptar la vivienda a tus necesidades.
- Plazos de entrega prolongados: Si optas por comprar sobre plano, puede pasar tiempo hasta que la construcción finalice y obtengas las llaves. En algunos casos, los retrasos en las obras o en los permisos municipales pueden dilatar la entrega de la vivienda más de lo esperado, lo cual genera incertidumbre y dificultades de planificación.
- Gastos adicionales de entrada: La compra de una vivienda nueva conlleva gastos como el IVA (en lugar del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales de segunda mano), la plusvalía municipal y otros costes de gestión que pueden elevar notablemente el desembolso inicial. Este factor debe tenerse muy en cuenta a la hora de calcular la inversión total necesaria para formalizar la adquisición de la propiedad.
En definitiva, comprar una vivienda nueva puede ser una opción muy atractiva para quienes buscan un hogar moderno, con garantías y listo para entrar a vivir. Sin embargo, es esencial valorar los posibles inconvenientes, como el precio más alto o la menor flexibilidad para personalizar la casa, antes de tomar una decisión.
Pros y contras de una vivienda reformada
Lo mejor de que tiene una casa que ya está reformada es que no supone más dolores de cabeza después de la compra. Esto implica un ahorro de tiempo, por supuesto. Sin embargo, no tiene porque traducirse en un ahorro económico.
Al reformar una casa y ponerla a la venta, se suele incrementar el valor de esta. Y este aumento en el precio repercute superando la inversión realizada. Por ejemplo, si se reforma por valor de 15.000 € una vivienda con un precio original de 150.000 €, el precio de salida al mercado no será la suma de estas cantidades (unos 165.000 €). El cálculo que se suele hacer es, como poco, un incremento del 15% al 20%. Teniendo esto en cuenta, se aumentaría el precio de la vivienda entre unos 22.500 € y unos 30.000 €. Así pues, estarás pagando la comodidad de no tener que encargarte de la reforma.
Otro punto sustancial es que la reforma será al gusto del vendedor. Esto implica que no todo lo que se habrá reformado será como desearías. Además, cuando se hace una reforma para obtener dinero, se suele tender a enmascarar más que en rehabilitar. Esto supone que las calidades de la vivienda podrían no ser las mejores. Cómo no, también podrías encontrarte con elementos que necesiten una reforma antes de lo que puedas suponer. Además, al existir ya una reforma de la vivienda, si en algún momento quisieras personalizar tu hogar y meterte en una nueva obra, los costes se incrementarían bastante. Ten en cuenta que reformar una vivienda de obra es mucho más sencillo que realizar reformas sobre reformas. Por no decir, que en ocasiones, ciertas reformas impiden hacer más cambios a posteriori. La conclusión es sencilla, si quieres comprar una vivienda reformada, debes tenerlo muy claro.
Pros y contras de una vivienda a reformar
En el otro lado de la balanza se encuentran las viviendas a reformar. Aquí se abre todo un abanico de posibilidades.
La primera gran ventaja es que tú controlas el precio. Desde luego, una casa que está en mal estado te saldrá mucho más barata que cualquier otra opción. Además, podrás decidir cuánto quieres invertir en ella para que sea lo que tu quieres.
En cualquier caso, debes dar por hecho que una reforma integral bien hecha no te saldrá por menos de 20.000 €. Como es lógico, puedes invertir mucho menos y obtener un gran resultado estético. A pesar de ello, no cubrirías ciertas necesidades técnicas como el cableado, las conducciones de agua, los aislamientos, etc. Sé consecuente con lo que estás dispuesto a invertir y recuerda que lo barato sale caro.
La otra gran ventaja es que la vivienda será todo lo que tu quieras que sea. Podrás acomodar el espacio a tu gusto, tanto a nivel distribución del espacio como a nivel acabados y decoraciones. Además, tendrás libertad para aportarle todas las calidades que consideres, mejorar su eficiencia energética, las comodidades, etc.
No obstante, como es lógico entrarás en una reforma y todo lo que ello implica. Desde realizar todo el papeleo y pedir los permisos hasta tener que ir a diario a controlar cómo se desarrollan las obras. Esto supone una inversión más allá del dinero. Tendrás que aportar tu propio tiempo, esfuerzo y concentración para que todo sea perfecto. La realidad es que quien no se preocupa por su propia obra al final se encuentra con sorpresas.
Sorpresas en una reforma de vivienda
Cuando se reforma una vivienda, hay que estar pendiente de la obra en todo momento. No porque la empresa de reformas vaya a hacerlo mal. Ni mucho menos. Sino porque cualquier reforma integral genera sorpresas que habrá que tener en cuenta y que afectarán al presupuesto. Por ejemplo, te puedes encontrar con que los aislamientos, que parecían en perfecto estado, necesitan ser renovados. Y esto se descubre cuando se está obrando en la casa. Otro punto importante es que tu puedes tener una visión muy clara, pero que no coincida con la del reformista. Estar al pie del cañón te permitirá ir limando esas diferencias para que el trabajo llegue a buen puerto.
Factores clave para decidir
Tomar la decisión entre reformar una casa antigua o comprar una nueva va más allá de los pros y contras de cada opción; en realidad, cada situación particular puede inclinar la balanza hacia uno u otro lado. Existen ciertos factores que resultan decisivos al momento de valorar cuál de las dos alternativas es la mejor para cada persona o familia.
Estos factores combinan la perspectiva económica, la disposición de tiempo, la localización deseada y las preferencias estéticas, entre otros aspectos. A continuación, presentamos algunos de los puntos clave a considerar antes de tomar la decisión final:
Presupuesto y capacidad financiera
Una de las primeras preguntas que debes hacerte es cuánto puedes o estás dispuesto a invertir. Adquirir una vivienda nueva puede implicar un mayor gasto inicial, mientras que reformar una casa antigua puede fraccionarse de distintas maneras (aunque no siempre resulte más económico si surgen imprevistos).
Asimismo, es recomendable analizar con detalle no solo el precio de compra o de reforma, sino también los posibles costes adicionales —gestoría, impuestos, licencias de obras, arquitectos— para evitar sorpresas posteriores.
Estado de la vivienda y alcance de la reforma
No todas las casas antiguas demandan la misma magnitud de reforma. Algunas pueden requerir solamente una actualización de acabados y sistemas, mientras que otras podrían incluir problemas estructurales, humedades, instalaciones obsoletas o un replanteamiento completo de la distribución interna.
Resulta esencial realizar un diagnóstico previo, preferiblemente con la ayuda de un profesional, para conocer el alcance de la intervención y estimar si merece la pena afrontar ese esfuerzo económico y logístico.
Tiempo disponible y urgencia de mudarse
Tanto la compra de una casa nueva como la reforma de una antigua tienen plazos que deben tomarse en cuenta. Comprar sobre plano conlleva esperar a que finalicen las obras, mientras que en una reforma integral es probable que no puedas habitar la vivienda hasta que culminen los trabajos.
Si necesitas entrar a vivir con premura, quizá la opción de reformar extensamente sea más complicada, a menos que tengas otra residencia temporal o estés dispuesto a lidiar con las molestias de la obra.
Ubicación y proyección de futuro
La localización de la vivienda es uno de los factores más determinantes en el mercado inmobiliario. En ocasiones, las casas antiguas que se pueden reformar se encuentran en el casco histórico o en zonas céntricas con un encanto especial, pero posiblemente con restricciones arquitectónicas.
Por otro lado, las viviendas nuevas se construyen frecuentemente en áreas en expansión o urbanizaciones alejadas del centro. Plantéate cuál es la zona que mejor se adapta a tu estilo de vida: cercanía a servicios, facilidades de transporte, colegios, zonas verdes, entre otros.
Preferencias de diseño y nivel de personalización
Reformar una casa antigua brinda la oportunidad de diseñar a tu gusto cada estancia y resolver carencias o barreras de distribución existentes. Si lo que buscas es una vivienda con carácter, con un encanto único o con la libertad de dictaminar cada detalle estético y funcional, la reforma puede resultar sumamente atractiva.
En cambio, si prefieres un espacio nuevo, moderno y con un estilo ya definido (y no te importa que sea un diseño más estándar), una casa nueva satisface ese deseo sin mayores complicaciones de obra.
Mantenimiento y costes a largo plazo
Otro aspecto decisivo es la proyección de costes que vendrán después de la adquisición o de la reforma. Si optas por una vivienda nueva con buenas calidades, es probable que requiera un mantenimiento mínimo durante los primeros años. Sin embargo, las casas antiguas, aunque reformadas, pueden implicar atenciones puntuales para mantener la estructura o las instalaciones renovadas en buen estado. Aun así, si la reforma se realiza adecuadamente con materiales de calidad, la inversión de mantenimiento futuro se reduce de manera significativa.
Tener en cuenta estos factores clave te ayudará a hacer un análisis más completo de tu realidad personal, económica y temporal. No existe una respuesta universal sobre cuál de las dos opciones es mejor, ya que todo depende de las prioridades y posibilidades de cada comprador. Sopesar estos puntos te permitirá tomar una decisión informada y, sobre todo, satisfactoria a largo plazo.
Otros factores para decidir si es mejor comprar una casa reformada o a reformar
A parte de lo ya mencionado, hay que tener en cuenta varios puntos esenciales:
- ¿Será tu primera residencia? Si es así, quizás sea mejor que reformes tú mismo para que todo esté a tu gusto.
- ¿Prefieres vender o alquilar después de la compra? En ese caso, analiza la rentabilidad. Por ejemplo, una vivienda en Madrid se revalorizará mucho con una reforma y será más caro comprarla ya reformada. Sin embargo, una casa en las afueras de Albacete no te dará los mismos frutos económicos si la vas a reformar, aquí si será mejor comprarla ya reformada.
En cualquier caso, la decisión es tuya. Contacta con una buena empresa de reformas y analiza bien tus opciones. No te dejes llevar por las prisas, pues todos estos procesos llevan su tiempo y hay que saber gestionarlos. Al final del día, todo depende de ti y de si quieres invertir más dinero o si prefieres invertir más tiempo y esfuerzo.
¿Tienes en mente una reforma?

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